En Canadá, el fútbol se encuentra con lo extraordinario

Hay viajes que comienzan con un motivo claro, un partido de fútbol, una ciudad, una fecha marcada en el calendario y terminan transformándose en algo mucho más extraordinario. El torneo de fútbol próximo a celebrarse convierte a Canadá en un escenario donde todo empieza en el estadio, pero se extiende más allá.
Por: ALW Redacción | Fotografías: Cortesía Destination Canada / James Mackenzie / NWT Tourism / J.F.mrgeron | MAyo 12, 2026
Entre el pulso de los partidos y la emoción que se respira en cada calle, este país se revela como un territorio que invita a moverse, a cambiar de ritmo, a seguir explorando. Y en esta ocasión, Toronto y Vancouver no sólo destacan como sedes, se convierten en puertas de entrada a experiencias que fluyen entre ciudad, naturaleza y recuerdos que se quedan para siempre.

Toronto, sede anfitriona y puerta de entrada
Llegas a Toronto por el fútbol, pero al recorrerla entiendes que es mucho más que una sede, es el inicio de un viaje que combina la energía urbana con la posibilidad de descubrir otros entornos completamente distintos.

Moverte desde aquí es sencillo. A sólo 1.5 horas en coche hacia el sur desde Toronto, el paisaje cambia al llegar a Niágara. Ahí, las Cataratas del Niágara se sienten desde el primer momento: el sonido del agua, la fuerza de su caída y la bruma que se eleva crean una experiencia imposible de ignorar. Es el tipo de lugar que suma emoción al viaje.

Puedes sobrevolarlas en helicóptero para dimensionar desde el aire cómo fluye cerca de una quinta parte del agua dulce del planeta, o recorrerlas en tirolesa a lo largo de 671 metros, alcanzando velocidades de hasta 64 km/h. Y cuando te alejas unos minutos de ese espectáculo natural, el ritmo se transforma. La región de Niagara se abre entre colinas cubiertas por más de 50 viñedos, donde se produce el reconocido icewine canadiense, elaborado con uvas congeladas en la vid. Una parada en Peller Estates Winery te permite cerrar la experiencia con una degustación perfecta para seguir celebrando, incluso fuera del estadio.

Hacia el norte de Toronto, el trayecto rumbo a Muskoka toma poco más de dos horas en coche y el entorno se transforma en un paisaje de lagos y bosques. Ahí puedes recorrer campos de arándanos en Muskoka Lakes Farm & Winery, subir a un tren histórico en Muskoka Heritage Place, navegar a bordo del barco histórico de vapor Wanda III o adentrarte al Parque Provincial Algonquin, con más de 7,500 km² de bosques y lagos, perfecto para caminar entre senderos naturales y observar fauna como alces, lobos y castores.

También puedes sobrevolar la región en hidroavión, siguiendo desde el aire la red de lagos y aterrizando sobre el agua al atardecer para cerrar el día con una vista completamente distinta.

Si buscas un viaje más histórico, desde Toronto, toma un vuelo de aproximadamente una hora a Ottawa y descubre la capital canadiense en un momento especial: en 2026 celebra 200 años desde su fundación, bajo el nombre original de Bytown. Recorre el ByWard Market, donde más de 600 tiendas y restaurantes marcan el pulso local, incluyendo espacios icónicos como el bar Chateau Lafayette, para tomar un buen drink refrescante. También puedes explorar la ciudad desde otra perspectiva navegando en canoa por el Canal Rideau, acompañado de guías que te transportarán a sus historias.

Sin importar el tipo de experiencia que tengas en mente, Toronto se adapta a tu forma de viajar, puedes seguir el calendario de partidos o construir tu propio recorrido combinando ciudad, naturaleza y cultura. Desde ahí, la aventura continua con facilidad más allá de Ontario, gracias a conexiones directas a otros destinos canadienses.

Puedes tomar un vuelo hacia el este y descubrir la Ciudad de Quebec, donde la arquitectura colonial francófona y las calles adoquinadas marcan un ambiente europeo, mientras que Montreal suma una energía contemporánea con festivales vibrantes, ciclismo urbano y vida activa a la orilla del St. Lawrence River.

Si prefieres el norte, te encantará Churchill en Manitoba, conocida como la capital mundial del oso polar, donde el entorno cambia por completo entre paisajes árticos, fauna salvaje y auroras boreales. Y para el oeste (por supuesto que no podría faltar), te espera Vonvouver, otra sede clave del torneo de fútbol 2026. Para llegar, puedes tomar un vuelo de aproximadamente cinco horas, subirte al legendario tren The Canadian de VIA Rail o recorrer la carretera Trans-Canada a tu propio ritmo, disfrutando cada momento del viaje.

Vancouver, donde la naturaleza y la pasión por el fútbol se encuentran
En el emocionante escenario del torneo, Vancouver, en la Columbia Británica, se viste de gala para recibir a los amantes del fútbol y de los viajes. Esta ciudad vibrante, ubicada al oeste de Canadá, no sólo será una sede emblemática del torneo, sino también el punto de partida para una aventura donde el océano, las montañas y los bosques milenarios conviven armoniosamente, invitándote a explorar desde el primer instante.

A menos de dos horas, la majestuosa Isla de Vancouver te espera para ser descubierta. La isla más grande de la costa oeste norteamericana, con más de 31,000 km² de naturaleza: montañas imponentes, selvas tropicales húmedas, cuevas misteriosas y más de 10,000 lagos cristalinos. Puedes llegar en coche o tomar un ferry hacia Nanaimo; otra opción es Hullo Ferries, un servicio rápido que toma sólo 70 minutos. En Tofino, el paraíso del surf en aguas frías, reconocido por la UNESCO como Reserva de la Biosfera, podrás surfear olas legendarias, recorrer senderos entre bosques templados y avistar majestuosas orcas surcando el mar.

Si prefieres quedarte más cerca de Vancouver, puedes seguir hacia el norte para disfrutar del amanecer en Grouse Mountain con la experiencia Breakfast with the Bears, un desayuno buffet en The Grizzly Lookout con opciones continentales y calientes. Aquí la cereza en el pastel es que podrás observar osos grizzly y conocer más sobre su conservación.

Después, toma la ruta Sea to Sky, y en poco más de una hora llegarás a Whistler. Recorre senderos de montaña o súbete a la bici en el Whistler Mountain Bike Park y conquista las bajadas impulsadas por la gravedad. Cuando quieras llevar tu aventura a otro nivel, toma un paseo en helicóptero con Blackcomb Helicopters para descubrir desde el aire glaciares, lagos ocultos y picos imponentes que definen este lado de Canadá.

Si buscas una experiencia exclusiva y única, Great Bear Rainforest te ofrece un encuentro cercano con la naturaleza más pura. Llega a Spirit Bear Lodge con un vuelo de dos horas desde Vancouver a Bella Bella y traslado en barco a Klemtu, donde podrás observar osos en libertad, incluyendo el mítico oso espíritu, todo en uno de los ecosistemas mejor preservados del planeta. Para un momento de descanso, resorts de lujo como Kingfisher Pacific Resort & Spa, Sonora Resort, Nimmo Bay Wilderness Resort y Clayoquot Wilderness Resort te esperan con experiencias wellness, caminatas y cenas privadas en escenarios naturales de ensueño.

Para disfrutar del buen vino y la gastronomía de primer nivel, Kelowna es la joya interior de la Columbia Británica. Accesible en un vuelo corto o a través de un recorrido panorámico por carretera, este destino combina viñedos de prestigio, productos frescos locales y una escena culinaria en constante evolución. Además, es reconocida como la primera UNESCO City of Gastronomy en Canadá, gracias a sus paisajes fértiles, sistemas alimentarios sostenibles y más de 500 restaurantes que reflejan su diversidad.

El viaje continúa y se vuelve inolvidable a bordo del legendario Rocky Mountaineer, un tren de lujo que atraviesa las Montañas Rocallosas a través de la espectacular Icefields Parkway, conectando glaciares milenarios y lagos turquesa en un recorrido que redefine el concepto de viaje escénico.

¿Quieres descubrir más? Desde Vancouver, un vuelo hacia el norte te llevará a Whitehorse en Yukón o Yellowknife en los Territorios del Noroeste, donde el cielo nocturno se convierte en un lienzo iluminado por las auroras boreales, un espectáculo natural que cautiva y emociona a quienes tienen la fortuna de presenciarlo.






